MANUALES

PARA EL CONDUCTOR DE LA GRÚA

La aplicación CFM Chofer

Es la aplicación que lleva el conductor en el móvil: ahí ve los servicios que le han asignado, va diciendo por dónde va, habla con la oficina y ficha su jornada. No hay que buscarla en la tienda de Google: se instala desde un enlace que le pasa su empresa.

Está a medio hacer, y se dice aquí

La aplicación existe y se puede instalar y entrar, pero varias cosas de dentro todavía no están terminadas. En el último apartado está la lista, para que nadie pierda el rato buscando algo que aún no funciona.

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Para qué es esta aplicación

El trabajo del chofer con CFM es este: la oficina le asigna un servicio, él lo acepta, va al sitio, y por el camino va marcando en qué punto está —de camino, he llegado, cargando, entregado— para que en la oficina lo vean sin tener que llamarle. Además ficha su jornada, avisa de las averías de su grúa y anota los repostajes.

Todo eso se puede hacer también desde el panel, con la oficina tecleando por él. La aplicación sirve para que no haga falta: lo hace él desde la calle.

Si un chofer no lleva la aplicación

No pasa nada: sus servicios se le asignan igual y se dan por aceptados desde el panel, sin esperar su conformidad. Lo que decide si un chofer tiene aplicación o no son dos campos de su ficha, «Usuario de la app» y «Contraseña de la app»: sin ellos no puede entrar.

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Instalarla en el móvil

La aplicación no está en la tienda de Google. Cada empresa tiene una dirección fija que sirve siempre la última versión, y se abre desde el propio móvil:

DÓNDEhttps://cfm.interea.es/apps/descargar.php?app=chofer

Esa dirección se la pasa la oficina por mensaje. En el panel, en «Sistema», la pantalla «Aplicaciones del móvil» tiene un botón que copia el enlace para pegarlo donde sea.

La primera vez, el móvil pregunta

Como no viene de la tienda de Google, Android pide permiso para instalar desde el navegador. Es una pantalla que sale una sola vez y hay que aceptarla. Funciona en Android 7 o más nuevo.

Para actualizar se abre otra vez la misma dirección y se instala encima: no se pierde nada. La aplicación no avisa sola de que hay una versión nueva, así que cuando salga una, la oficina tiene que decirlo.

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Entrar la primera vez

La primera vez pide cuatro cosas, y solo la primera vez:

  • Dirección del servidor: la de CFM, la misma con la que entra la oficina. Es https://cfm.interea.es
  • Acrónimo de la empresa: el nombre corto de la empresa. Se escribe solo en mayúsculas.
  • Usuario: el que le haya puesto la oficina en su ficha de chofer.
  • Contraseña: la suya. El icono del ojo la enseña mientras se teclea.

Si falta algo, avisa en rojo: «Hacen falta el servidor, el acrónimo de la empresa, el usuario y la contraseña». Si algo no es correcto, dice «Empresa, usuario o contraseña incorrectos», sin decir cuál de los tres falla.

A partir de ahí la sesión queda abierta un mes y la aplicación entra sola al abrirla. Para salir está el botón Salir, el último de la barra de abajo. La contraseña no se guarda nunca en el móvil.

Si pierde la contraseña

Esta no se recupera por correo: se la cambia la oficina desde su ficha de chofer, en «Choferes», y se la vuelve a dar.

Esto va a cambiar en unos días: cada persona tendrá un solo usuario y una sola contraseña para todo, y en su ficha se dirá por qué aplicaciones puede entrar. Cuando esté hecho, este manual se cambia.

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Lo que hay dentro

Al entrar se ve la lista de sus servicios. Arriba, su nombre, la grúa que lleva y si está o no en jornada. Abajo, una barra con cuatro botones: Jornada, Mensajes, Mi grúa y Salir. La lista se refresca sola cada veinte segundos.

  • Un servicio se abre desde su tarjeta. Dentro están la compañía, el vehículo, la avería, dónde se recoge, dónde se entrega y el contacto, y el botón «Ir al lugar», que abre el mapa del móvil.
  • Jornada es el fichaje: entrar a trabajar, terminar, y las pausas. Abajo dice cuántas jornadas y cuántas horas lleva este mes.
  • Mensajes es el chat con la oficina: se escribe y se manda, hasta 500 caracteres, y se refresca solo.
  • Mi grúa enseña cómo va de revisiones y papeles, y desde ahí se anota un repostaje (litros, importe y kilómetros) o se avisa de una avería.

Ninguna pantalla tiene barra de título: para volver atrás se usa el gesto o el botón de volver del propio móvil.

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Los permisos que pide el móvil

El móvil solo va a preguntar una cosa: la ubicación, y la pregunta sale al abrir «Jornada» por primera vez. Sirve para dejar apuntado desde dónde se ficha; con ella el programa comprueba que el fichaje se hace cerca de la base.

Si el chofer dice que no, puede fichar igual, pero su jornada se queda marcada para que la oficina la revise. Eso lo decide cada empresa en la configuración de la presencia.

La aplicación no pide cámara ni permiso de avisos, porque todavía no hace fotos ni manda avisos. Tampoco hace copias de sus datos: todo vive en el servidor.

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Cuando no hay cobertura

Sin cobertura, lo que se toque no se guarda

La aplicación habla con el servidor en el momento: no tiene todavía una cola que guarde lo que no ha podido enviar. Si no hay línea, avisa con un texto en rojo —«No se pudo hablar con el servidor»— y hay que repetir la acción cuando vuelva la señal.

La lista de servicios sí se recupera sola: como se refresca cada veinte segundos, en cuanto vuelve la cobertura aparece todo. Lo que hay que repetir a mano es lo que se estaba enviando en ese momento.

Si la aplicación lleva más de un mes sin usarse, la sesión caduca y vuelve a pedir el usuario y la contraseña.

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Lo que todavía no hace

Esto es lo que hoy no se puede hacer desde la aplicación. Se hace desde el panel, y se irá añadiendo aquí a medida que esté terminado.

  • Fichar la jornada y cambiar de estado un servicio: los botones están, pero todavía no llegan bien al servidor. Mientras tanto lo hace la oficina desde el panel.
  • Aceptar y rechazar: aceptar funciona; rechazar todavía no, porque falta la lista de motivos.
  • Fotos y firmas: la aplicación no abre la cámara. Las fotos del parte y del vehículo se suben desde el panel.
  • La posición de la grúa en el mapa: la aplicación todavía no la manda, así que el mapa del panel no la sigue.
  • Avisos con sonido cuando entra un servicio nuevo, y la cuenta atrás para aceptarlo.
  • Anotar un repostaje y avisar de una avería: las pantallas están, pero el envío todavía no llega bien.
  • Actualizarse sola cuando hay versión nueva.